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  • Juliana

Mi experiencia en Plum Village

Durante el verano tuve la oportunidad de visitar y vivir durante dos semanas en Plum Village, monasterio budista en el sur de Francia fundado por el Maestro Zen Thich Nhat Hanh (Thay). Los monjes y monjas que viven en Plum Village han tenido la oportunidad de recibir las enseñanzas directas de Thay y durante el verano abren sus puertas a todos aquellos que quieran vivir la experiencia del lugar. Para llegar ahí viajé a Burdeos donde tomé el tren a St. Foy La Grande, un pequeño pueblo en medio de la campiña francesa. Desde el tren conocí a tres mujeres que así como yo nos dirigíamos a Plum Village. Fue emocionante compartir con ellas la alegría que sentíamos porque finalmente había llegado el momento de conocer este lugar tan esperado. Al llegar a St. Foy La grande nos bajamos del tren e inmediatamente escuchamos una voz que decía: «Plum Village, Plum Village» La aventura apenas comenzaba.


El camino de la estación de tren a Plum Village fue una introducción a lo que estaría por vivir las próximas dos semanas. Campos extensos de girasoles, viñedos, pequeñas colinas en diferentes tonos de verde y amarillo, el cielo de un azul nítido, naturaleza pura. Me sentí como una niña chiquita, no podía dejar de ver a mi alrededor, no me quería perder ninguna de esas vistas únicas y maravillosas. Aún no me la creía.


Al llegar a Plum Village tuve recuerdos de mi infancia de cuando iba a los campamentos de verano. Me dirigí al Nectar Hall, lugar en donde me darían una pequeña orientación, me dieron el nombre de mi casa así como el de mi familia. Me tocó vivir en Cherry House, donde anteriormente había sido un granero. Era un cuarto no tan grande con 3 literas y dos camas individuales. Las camas mas cercanas al piso ya estaban apartadas así que me acomodé en la cama de arriba de una litera. (Desde que tenía 12 años no había dormido en una litera.) Simplemente todo lo que implicaba acomodarme arriba, subir y bajar ya empezaba a ser parte de mi experiencia y de la práctica. A las seis de la tarde me reuní con mi familia Autumn Breeze para la cena. Me tocó una familia de habla inglesa y de diferentes nacionalidades. Después de presentarnos una de las hermanas nos explicó que todas las comidas las haríamos en silencio. Muy pronto descubriría que esta forma de experimentar la comida también sería parte de la práctica de mindfulness. Cuando terminamos de cenar la hermana nos informó que cada familia tenía un trabajo asignado y a nosotros nos correspondía limpiar la cocina y el comedor. Al poco rato llegó la hermana conmigo, tenía una escoba en la mano y me preguntó si me gustaría barrer. No encontré mejor respuesta mas que decir : sí. Antes de darme la escoba me hizo una pequeña demostración. Me enseñó como tomar la escoba y respirar, «inhalando y exhalando, inhalando y exhalando.» Me dijo que muchas personas ya se habían iluminado con este simple ejercicio. Sin darme cuenta ya tenía la escoba en mis manos, nos regalamos una sonrisa y se fue. Me quedé parada por unos segundos con la escoba entre mis manos, respiré y comencé a barrer. Mientras barría me sentía bastante confundida. Pensamientos como: «¿que hago aquí?», «estoy en Francia, barriendo, viajé desde México y hasta pagué por estar aquí.», «¿me habré equivocado?». Dejé de ver el piso y al mirar a mi alrededor vi a varias personas que estaban ahí poniendo su esfuerzo y corazón para que el lugar en el que estábamos fuera un lugar armonioso. Y en ese momento decidí también ser parte de esa interconexión. Dejé de cuestionar porque estaba ahí y simplemente decidí vivir la experiencia.


Cada día llegaba una nueva enseñanza, un nuevo maestro que aveces se manifestaba en forma de persona, en forma de árbol, de flor, de animal. Plum Village es para mí un lugar mágico. Me recuerda que no hay nada mas importante que el momento presente. El tiempo que pasé ahí me dió herramientas para encontrar la paz dentro de mi, para cultivar la compasión dentro de mi y hacia los demás. Aprendí sobre la tolerancia, sobre la importancia de vivir en comunidad interconectados, aprendí a agradecer el gesto mas pequeño y que lo simple tiene la capacidad de llenar mi corazón y que no necesito mas. Aprendí diferentes formas de practicar mindfulness y que meditar no es solamente sentarme en silencio sino que se logra también caminando, trabajando, comiendo y en todas mis actividades diarias. Y por mas serio que esto pueda parecer nunca faltó la risa y el buen humor. Practiqué escuchar y hablar desde el corazón, conocí personas increíbles y lo que mas me sorprendió fue que con tan sólo dos semanas hice amistades realmente profundas. Plum Village es un lugar de conexión, de conexión con uno mismo, con la naturaleza, con todos los seres vivos y con el Universo. En Plum Village se vive una transformación que viene desde el corazón, desde la raíz y no tiene vuelta atrás. Plum Village me dio esperanza. Se que si nos enfocamos hacia un bien común podemos lograr esa armonía y esa interconexión a un nivel mas grande. La semilla ya está sembrada.



Si te gustaría conocer mas sobre las enseñanzas de Thich Nhat Hanh así como la práctica de mindfulness escríbeme. Este puede ser un gran inicio de una nueva sangha (comunidad) en Monterrey.


Aquí y ahora

Juliana

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